Unos 250 extrabajadores de Hifrensa visitaron hoy la central de Vandellós I para conocer la situación de la instalación que, en muchos casos, fue durante años su lugar de trabajo. Acompañados de sus familiares, estos antiguos empleados de Hispano-Francesa de Energía Nuclear S.A. (Hifrensa) fueron informados del proceso de desmantelamiento a Nivel 2 que Enresa realizó en la central tarraconense. Posteriormente, hicieron un recorrido por diferentes dependencias de la instalación, deteniéndose especialmente en la cava de la nave del reactor, donde se les explicó cómo se almacena el grafito en este lugar, además de recordar cómo era la sala de control de la central a través de la sección de la mesa de mando original que allí se conserva. La losa del reactor y la terraza del edificio del reactor fueron otras de las paradas que se realizaron durante el recorrido.
Durante su visita, pudieron contemplar también la exposición “La obra que cambió al municipio”, una muestra en la que, a través de fotografías y planos, se recoge la historia de la construcción de la central y su influencia en el municipio de Vandellòs i l’Hospitalet de l’Infant.
Esta visita se enmarca dentro de una jornada de reencuentro de extrabajadores de Hifrensa y familiares que ha reunido en L’Hospitalét de L’Infant a más de 650 personas y que concluyó con una comida de hermandad en esta localidad.
La central nuclear Vandellós I, propiedad de Hispano-Francesa de Energía Nuclear S.A. (Hifrensa), entró en operación en 1972 y fue la única central española de uranio natural-grafito-gas, una tecnología desarrollada principalmente en el Reino Unido y Francia. La central quedo fuera de servicio en octubre de 1989, tras el incendio de un turbogenerador que no tuvo implicaciones radiológicas.
En febrero de 1998, Enresa asumió la titularidad de la central para proceder a su desmantelamiento a Nivel 2, una tarea que concluyó en 2003 con la liberación de la mayor parte del emplazamiento y el sellado del cajón del reactor. Desde entonces, y durante un periodo de veinticinco años, la antigua central se mantiene en un periodo de latencia a la espera de que la radiactividad de las estructuras internas del cajón del reactor decaiga hasta niveles que faciliten su desmantelamiento total.





